viernes, 1 de mayo de 2015

RESEÑA HISTÓRICA


El municipio de San Onofre está ubicado al norte del departamento de Sucre. Hace parte de las subregiones del golfo de morrosquillo y los monte de María. Limita al norte con el distrito de Cartagena y el municipio de Arjona, al sur con los municipios de Santiago de Tolú, Toluviejo, Coloso y el golfo de morrosquillo, al oeste con el mar caribe y al este con el municipio de María Labaja y el Carmen de Bolívar. San Onofre tiene aproximadamente 48.000 habitantes descendientes en su mayoría de negros cimarrones fugados de Cartagena y haciendas aledañas. Inicialmente se ubicaron dispersos en la llanura fértil en linderos con la hacienda Quiliten establecido el palenque de torobe, de lengua chwana a mediados del siglo XVIII por el señor Toro; en 1776 fue descubierto y organizado por el teniente Don Antonio de la Torre y Miranda quien en representación del imperio español, hizo una expedición por las Sabanas de Sucre y Córdoba, en donde ya se encontraban negros cimarrones y asentamientos indígenas ; allí el reconocimiento de esta población a la que llamó San Onofre de Torobe, dejando en ella esclavos liberados que se unen con los cimarrones que habrían huido durante la instauración de la esclavitud en la ciudad de Cartagena. De la zona del golfo del morrosquillo, San Onofre es el municipio con más población afro-descendiente tiene aproximadamente el 80%, un 12% son indígenas y el 8%son blancos.
Los habitantes son personas amantes de las tradiciones musicales, dancísticas, artesanales, gastronómicas, mágico religiosa, medicinales y recreativas vivenciadas en la cotidianidad y expuesta en diferentes eventos locales, regionales y nacionales, como es de resaltar el festival de la cultura afro sabanera. En este la música y la danza reunían personas de diferentes contextos culturales del país propiciando espacios de interculturalidad, para la apropiación de la cultura propia y la valoración de las otras culturas a través de la música y la danza.
El corregimiento de San Antonio se encuentra ubicado en la zona norte del municipio de San Onofre, es uno de los 21 corregimientos del municipio; limita al norte con el municipio de Arjona, al sur con los corregimientos de Barranca y Palacios, al este con el municipio de María la Baja y  al  oeste con el corregimiento de Labarcés.San Antonio tiene aproximadamente 3.310 habitantes. Según sus antepasados es uno de los corregimientos que se formó cuando huyeron de la esclavitud para formar nuevas comunidades afro, donde podían tener un mejor nivel de vida; al encontrar aquí un brazo del canal del dique con una alta producción pesquera y tierras aptas para la agricultura y ganadería. Inicialmente San Antonio llevaba el nombre de San Juan de las Palmas cuando era propiedad del señor David Dajer pero al momento que este le vende a 80 accionistas estas tierras la fundaron con el nombre de San Antonio; algunos de los accionistas que recuerdan las personas más ancianas del corregimiento son Bernardo Chávez, Custodio Peña, Manuel Camargo Felipe Villamar, Inocencio Martínez y Gestrudis  Zúñiga.
En San Antonio son creyentes del santo San Antonio en honor a él lleva el nombre, a este la mayoría de sus habitantes le llevan velas todos los martes para implorarle por algo que necesiten. En cuanto al ámbito sociocultural el ministerio del medio ambiente ha declarado una extensión de tierra parque nacional por encontrar aquí 5 especies de mangle en vía de extinción.
Los San Antoñeros son personas folclóricas, colaboradoras, extrovertidas y hospitalarias.

La comunidad de San Antonio cuenta con la institución educativa san Antonio tiene aproximadamente 110 de fundada en sus inicios empezó a funcionar en un casón de bareque con techo de zinc donde solo asistían los varones y en otra casa también de bareque asistían las mujeres. Más adelante se da un lote comprado a favor del municipio y la comunidad allí se construyeron 3 aulas, y un kiosco de palma que también se utilizó como aula. En la jornada de la mañana empezó a funcionar 3 grados de preescolar y en la jornada de la tarde los grados 1° y 2° ; años más tarde se da un lote legalizado por la comunidad y por el municipio donde se construyeron otras aulas por el PNR donde funcionaban los grados 3°,4°y 5° de primaria; el 20 de marzo de 1994 por un acuerdo del consejo municipal se da la aprobación de preescolar a 7° grado , en el año 2000 se da la aprobación a la básica primaria hasta 9° y la media se da  mediante la resolución 1720 del 7 de agosto del 2007; en la actualidad en este último bloque se encuentran 7 aulas , una sala de informática , un laboratorio, sala de profesores y dos baterías sanitarias que las comparten niños niñas y docentes.



iesanantonio.wikispaces.com


Modalidad de educación a distancia: Aprendizaje ubicuo (U-Learning)
La educación tiene que abordar el aprendizaje ubicuo: la posibilidad de acceder a la información en cualquier lugar o cualquier momento, la interacción con pares y expertos eruditos y  oportunidades estructuradas de aprendizaje desde una variedad de fuentes. La brecha entre el aprendizaje formal e informal, educación presencial y a distancia desaparece. A menudo este aprendizaje es “ajustado al tiempo”, anclado a las necesidades de una cuestión, un problema o una situación inmediata. Con él, el control de cuándo, dónde, cómo y por qué uno está aprendiendo, estará en mayor medida en manos de los alumnos y  las necesidades y propósitos que tenga en el momento.
La presencia de soluciones tecnológicas aplicadas a múltiples situaciones, en la actualidad, es algo habitual y aceptado como el resultado de una progresión lógica de la tecnología en la mayoría de los campos de la actividad humana. No solamente es algo aceptado a nivel social, sino que resulta deseable esta tendencia a encontrar en las soluciones tecnológicas alternativas válidas y eficaces.
Del aprendizaje electrónico al aprendizaje ubicuo.
El término E-Learning se acuñó hace una década para denominar a las actividades formativas realizadas a través de, o con ayuda de Internet. El E-Learning o aprendizaje electrónico ha supuesto a menudo, la simulación de muchos elementos del entorno clásico de aprendizaje, eminentemente transmisivo, pero la educación se enfrenta a los nuevos retos que supone el avance hacia nuevas formas de aprendizaje más sociales.
Para hacer un análisis del paso del aprendizaje electrónico al aprendizaje ubicuo es importante considerar los estados evolutivos de la Web según la evolución del software y según la evolución el hardware. Según el software, nos encontramos con la Web. 1.0, Web 2.0 y Web semántica también llamada 3.0 o Web inteligente que correlaciona con diferentes modalidades formativas E-learning 1.0, E-learning 2.0 y E-learning 3.0. Paralelo al cambio evolutivo de la Web según el software, nos encontramos con los avances en hardware que han dado lugar a la Web fija, Web portable y Web permanente u omnipresente. Estos cambios han acuñado nuevas concepciones del aprendizaje de manera que teniendo en cuenta el soporte tecnológico nos encontramos con el aprendizaje móvil (M-learning) o el aprendizaje a través de TDT (T-learning).
En cuanto al tipo de aprendizaje que se promueve, la diferencia más significativa entre los estados de la Web es la siguiente: la Web 1.0 es individualizado, la Web 2.0 introduce el aprendizaje cooperativo y colaborativo; la Web 3.0 se sitúa en un aprendizaje puramente colaborativo. En el marco del aprendizaje ubicuo, entendemos que el concepto de U-learning, no sólo implica la posibilidad de aprendizaje en cualquier momento y lugar sino que además integra al concepto de E-learning y M-learning e incluye a la formación a través de la televisión interactiva, mp3 o la Web 2.0
En el E-learning, después de una etapa inicial basada en conductismo, se evoluciona hacia el  constructivismo y en los últimos tiempos hacia el conectivismo. Desde el enfoque constructivista se considera importante relacionar ideas y esquemas de conocimiento que ya se posee con los nuevos aprendizajes, y la idea de aprendizaje a través de una complejidad creciente. La importancia de la interacción social con otras personas y el contexto, desde la cual se derivan teorías como el aprendizaje colaborativo y el aprendizaje situado. Para estas teorías es de gran importancia crear espacios comunes de trabajo, donde se produzca el intercambio de ideas y la interacción. A su vez se resalta también la relación activa entre el alumnado y su entorno, se facilita el aprendizaje si lo contextualizamos en un entorno lo más real posible al que posteriormente se aplicará lo aprendido.
El conectivismo es una teoría que se crea en el contexto digital. Siemens, (2006) ha intentado explicar con ella como la tecnología influye de forma poderosa en todos los ámbitos de la persona, en la forma de vivir, de comunicarse y de aprender por ejemplo. El punto de partida es la persona que interacciona con la información, esta información está mediada por la tecnología, donde fluye constantemente. Se convierten en competencias esenciales para la persona, la capacidad de análisis, de síntesis y por supuesto la capacidad de discernir entre la información que es importante y la que es trivial. Es importante comprobar los efectos provocados por esta constante actualización, ya que esta nueva información altera las decisiones tomadas en base a información pasada. El conectivismo ha encontrado críticas en diferentes frentes (Verhagen, 2006). Se ha argumentado que el conectivismo no es una teoría de aprendizaje, sino una "perspectiva pedagógica" ya que no explica como aprende la persona.
El U-Learning como propuesta innovadora de aprendizaje y evaluación ubicuas
El U-Learning tiene como objetivo crear un ambiente de aprendizaje donde el estudiante esté totalmente inmerso en el denominado Ubiquitous learning enviroment. Es decir, un clima donde vayan, estén donde estén, las personas no solo van a poder tener acceso al conocimiento sino también lo van a poder compartir y divulgar.
El aprendizaje está pasando de ser un proceso receptivo de adquisición de conocimiento, producto de la enseñanza, a ser una experiencia de construcción de conocimiento, un proceso muy activo que contempla otros tipos de aprendizaje en los que no interviene la enseñanza (Sánchez-Villalón et al., 2006), se está produciendo un cambio global en los fundamentos pedagógicos que requiere nuevas teorías y entornos de aprendizaje. Al mismo tiempo, la educación ha venido registrando la aparición de nuevos enfoques de evaluación, que tratan de plantear alternativas a las concepciones y prácticas evaluadoras tradicionales (Kerr, 2007). Se pone el énfasis en la integración de la evaluación en el proceso de aprendizaje y en su papel para favorecer el desarrollo del mismo con un sentido formativo (García-Martínez, 2006; Gil y Padilla, 2009), y se subraya la necesidad de adaptar la evaluación a la demanda de capacitar a los sujetos para un aprendizaje a lo largo de la vida (Moerkerke, 1996; Boud y Falchikov, 2005, 2006, 2007).
¿Cómo se ve la enseñanza en un entorno de aprendizaje ubicuo?
 No creemos que el profesor se vuelva superfluo; en cierta manera un maestro se vuelve aún más importante para los procesos de aprendizaje. Sin embargo, creemos que el papel de las actividades y los objetivos de la enseñanza tienen que cambiar y con ello, la formación del profesorado deberá cambiar. Esto es tanto un desafío como una oportunidad: un desafío para repensar algunas cosas, para renunciar a ciertos privilegios y autoridades tradicionales que van con nuestras ideas sobre la “enseñanza” (y que pueden ser parte de lo que nos atrajo a la docencia en la primer lugar), un reto para cambiar nuestras relaciones con los estudiantes como aprendices activos, así como con sus padres y otros. Pero al mismo tiempo, el entorno de aprendizaje ubicuo crea una serie de nuevas oportunidades para nosotros los maestros.
Por otra parte, las universidades a menudo se refieren a la “formación continua.” La era del aprendizaje ubicuo es una de “educación continua”, potencialmente, para alumnos de todas las edades, desde niños hasta ancianos. Más que en secuencias de estructuras de aprendizaje, dentro de unidades espaciales y temporales que sirvan a necesidades institucionales (tanto o más de lo que sirven a las necesidades, los intereses, o los patrones de aprendizaje de los estudiantes), la sustancia del aprendizaje — y la predisposición a aprender — puede situarse en mayor medida en el flujo de la actividad humana. En este punto la predisposición es un elemento crucial. La educación institucional lucha constantemente con la economía motivacional que impulsa el aprendizaje, donde las calificaciones, el rendimiento en las pruebas y la aprobación del profesor juegan un papel central. Por otra parte, también sabemos que estos son factores motivacionales muy pobres para muchos estudiantes.
En su lugar, podríamos pensar en maneras de transformar el lema “la sociedad del conocimiento” en una realidad concreta, donde los ciudadanos y los trabajadores, los adultos y los más jóvenes, sean criados en una cultura en la que todo tipo de actividades y experiencias, desde el trabajo al entretenimiento pasando por la vida familiar y más allá, sean vistos como oportunidades para descubrir y explorar el conocimiento adicional como complemento a dichas actividades y experiencias. El hecho de complacerse en este aprendizaje complementario puede tener su origen en las predisposiciones humanas innatas para la curiosidad y el dominio creciente de habilidades. Pero estos placeres se basan  en aquellos de las propias actividades y experiencias originales, no en algo ajeno a ellas; este tipo de aprendizaje es una mejora sobre las cosas que ya son importantes para las personas.
Nuestro punto aquí es que la realidad emergente del aprendizaje ubicuo crea una oportunidad para que nosotros los educadores abramos un diálogo largamente esperado sobre la responsabilidad compartida de crear y sostener una sociedad de aprendizaje (no sólo como un deber de las instituciones formales) y de fomentar una predisposición para aprender simplemente como parte de lo que somos como seres humanos. En lugar de luchar para motivar el trabajo y el estudio entre estudiantes que, en muchos casos, reciben mensajes contradictorios de distintas influencias sociales, una sociedad que entiende el poder y la importancia del aprendizaje ubicuo valorará diversas fuentes de aprendizaje. Esto generaría un gran recurso y un apoyo a los esfuerzos de los educadores, pero también significa, como se ha mencionado anteriormente, la pérdida de un cierto control y poder de dirección sobre el aprendizaje, en la medida que múltiples influencias y múltiples propósitos motivarán las actividades de aprendizaje.
Los educadores progresistas y otros de tendencia constructivista social siempre han alabado el aprendizaje situado y contextual como uno más rico, más complejo y cuyas posibilidades de ser retenido y utilizado en el futuro son mayores. El aprendizaje ubicuo crea un recurso para apoyar el aprendizaje situado, a medida que la gente busca el conocimiento y las habilidades necesarias para hacer frente a situaciones reales e inmediatas a las que se enfrentan.
Quizás lo más importante: nosotros, los educadores, también somos aprendices dentro de un entorno de aprendizaje ubicuo. Todos los recursos descritos aquí están disponibles: el  aprendizaje en cualquier lugar y en cualquier momento, el acceso móvil, las redes sociales de apoyo y asesoramiento, el aprendizaje multicontextual, la realidad aumentada, etc. Estamos en medio de un flujo de oportunidades y experiencias de aprendizaje y su crecimiento y desarrollo puede ser continuo desde esta posición. Por sobre todo, los profesores podemos ser considerados como miembros de nuestras propias comunidades de aprendizaje distribuidos, no sólo de las formas en que las redes profesionales han trabajado siempre, sino que como una característica inmediata de la vida cotidiana en sí, potencialmente disponible para el asesoramiento o el apoyo en cualquier momento de la vida laboral.
¿Cuáles son las nuevas habilidades que los educadores debemos dominar para convertirnos en facilitadores y coordinadores de múltiples fuentes y sitios de aprendizaje para nuestros estudiantes?
Indiquemos, primeramente, cuáles no serían: no se trata sencillamente de las habilidades de enseñar y explicar el material a los alumnos; no es sólo el dominio del conocimiento sobre los contenidos que  poseemos para “entregar” a los estudiantes; no son sólo las habilidades de gestión del aula y la disciplina; tampoco se trata sólo de aprender a “usar” la tecnología como un recurso pedagógico. Por supuesto que estas capacidades siguen siendo importantes, pero la formación profesional que se limita a ellas no nos preparará  para un mundo de aprendizaje ubicuo.
Las nuevas habilidades y capacidades de enseñanza requieren una comprensión más amplia de las redes sociales de base tecnológica y de la variedad de recursos de aprendizaje disponibles en línea, estos requieren una comprensión sociológica y cultural de los diversos ambientes de aprendizaje y sus características; requieren nuevas teorías del aprendizaje que integren el aprendizaje formal, informal y el aprendizaje experiencial y situado; requieren habilidades en el diseño de estrategias de aprendizaje que aprovechen e interrelacionen el aprendizaje que tiene lugar en contextos diversos; además, requieren la capacidad de trabajar con un gama de socios en dichos contextos. El profesor en un mundo  de aprendizaje ubicuo no es sólo un pedagogo, sino un planificador, un diseñador y un director. Esto, a su vez, sugiere una cierta ruptura en las categorías de maestro y administrador, pedagogo y planificador, profesional y diseñador y lo que los docentes necesitan saber y ser capaces de hacer.
Podemos concluir que el E-Learning tiene como objetivo llevar la formación fuera de las aulas, permitiendo al alumno aprender también fuera de las mismas. Pero lo cierto es que cambió las tradicionales ataduras ‘físicas’ por otras como la necesidad de disponer de un ordenador, conexión a la Red, ancho de banda y velocidad suficiente para que el proceso sea ágil, y finalmente, que todo ello funcionase correctamente. En ese proceso de “expansión”, un paso muy relevante fue la aparición del mobil learning (M-Learning), concebido como un acceso a programas formativos desde dispositivos móviles. El M-Learning ha supuesto un salto importante en el avance hacia la ubicuidad de la formación, aunque también se ha visto limitado por las características de los terminales que cuentan con pantallas pequeñas, tienen escasez de memoria o un teclado restringido.
Gracias al desarrollo de terminales con mayor capacidad tecnológica, al aumento de la velocidad de conexión y al incremento de la cobertura 3G y 4G así como a la multiplicación del número de smartphones y tablets y el abaratamiento de los mismos, el M-Learning ha ido ganando en importancia y en usabilidad disparando su utilización acuñando el término que denominamos U-Learning. El paradigma ya ha cambiado: U-Learning es el conjunto de actividades formativas apoyadas en la tecnología mobile, que permite acceder al aprendizaje desde cualquier lugar y en cualquier momento, no limitando la formación a la recibida a través del ordenador. El término es muy amplio y admite incorporar cualquier medio tecnológico que nos permita recibir y asimilar información para convertirla en aprendizaje. Se deben incluir medios de la vida cotidiana, como la televisión, pc´s tradicionales, portátiles, móviles o tablets.
Ahora, el reto de las Áreas de Formación de las  Universidades y las Instituciones Educativas es aprovechar todo este potencial para encajar e incorporar estas nuevas piezas tecnológicas en sus metodologías pedagógicas de formación, de manera que contribuyan a vigorizar y potenciar un aprendizaje más eficiente, más colaborativo, más personalizado y más continuo.

 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Boud, D. y Falchikov, N. (2006). Aligning assessment with long-term learning. Assessment and valuation in Higher Education, 31 (4), 399-413.
García-Martínez, F.A. (2006). Una visión actual de las comunidades de «e-learning».Comunicar 27.
Gil, J. y Padilla, M.T. (2009). La participación del alumnado universitario en la evaluación del aprendizaje. Revista Educación XXI. 12. (pp. 43-65). Recuperado el 20 de enero de 2009, de http://www.uned.es/educacionXX1/ultimonumero.htm
Kerr, B. (2007). El Reto de asumir el conectivismo. Congreso en Red sobre Conectivismo. 2-9 February. Recuperado el 5 de febrero de 2009, de http: //umanitoba.ca/ learning_ technologies/connectivisim/
Moerkerke, G. (1996). Assessment for Flexible Learning. Utrecht: Lemma.
Sánchez-Villalón, P.P., Ortega, M. y otros (2006). E-Learning: Construyendo nuevos entornos para el aprendizaje. CLIP2006, Literatures, Languages and Cultural Heritage in a digital world. London: King’s College. Recuperado el 20 de enero de 2009, de http://www.cch.kcl.ac.uk/ clip2006/print/paper24-spa.html.
Siemens, Georg (2006). Connectivism: Learning Theory or Pastime of the Self-Amused? Elearnspace. Recuperado el 20 de enero de 2009, dehttp://www.elearnspace.org/Articles/Connectivism_response.doc

Verhagen, Plon (2006). Connectivism: a new learning theory? Elearnspace. Recuperado el 20 de enero de 2009, de http://elearning.surf.nl/elearning/english/3793